Debut internacional del equipo en la Copa NEME (12 de diciembre de 2009 - Estadio Ernst Happel de Viena) - PARADOS: Andrés Lence, Sergio Míguez, Jorge L. Romero, Nicolás Zavadil, Nicolás Espiñeira e Ignacio Zavadil. AGACHADOS: Ignacio Zumbo, Pablo León, Diego Nartallo, Nicolás Rameri y Mauro Vázquez.

PRÓXIMO TORNEO

ESTADÍSTICAS

------------ LO QUE EL FINDE NOS DEJÓ -------------

El 0-4 frente a Oeste FC dejó dos perlitas para nuestro regocijo:

1) Cuando el 9 definió mano a mano en el segundo gol, Giampol, Neme y Serpentor se esmeraron: "Cissé es un arquero 2-D, es gigante pero cuando el otro pateó era finito y plano..."

2) Terminado el encuentro, tras el decepcionante papel del equipo, Nacho Zavadil le puso color a su pensamiento: "Lo que pasó es los otros, cuando le pegaban, hacían 'ploc' [gesto de impacto seco de la pelota contra su mano] y, cuando lo hacíamos nosotros, hacía 'pif' [gesto de que le erraban]". Sublime. La más cruda realidad.

3) ¿Querían más realidad? Luego de que 2 de los 4 goles del rival los marcase un 9 grandote, torpe y lento, Sampex estalló: "¡NO NOS PUEDE HACER 2 GOLES UN TIPO QUE PESA 120 KILOS!". Tenía razón. Era un armario al que le faltaban 22 cromosomas...Así y todo, nos dejó en ridículo. Prefiero que venga el niño que nos embocó una vez en el Cirse...

martes, 14 de septiembre de 2010

FECHA 3: San Cristóbal 1 - Impresentables 0



San Cristóbal sigue dando que hablar en los Torneos del Bajo: siendo uno de los "benjamines" del certámen, obtuvo su segunda victoria y sigue invicto. En esta ocasión, el derrotado fue el joven conjunto de "Impresentables" que no pudo hacer nada frente a la solidez defensiva del albiverde. Con esta victoria, el conjunto del sur de la Ciudad va, de a poquito, alistándose como uno de los serios candidatos a ganar la zona en primer término y luego ver a qué se puede aspirar.

El partido comenzo muy trabado en la mitad de cancha, pero Impresentables quería hacerse dueño de la posesión y lastimar por el medio. La defensa de San Cristóbal esperaba bien parada, mientras su mediocampo trataba de organizarse (le llevó unos 10 minutos de aclimatación al partido). El rival no generaba acciones de peligro y el albiverde se encontraba con la primera situación medianamente de peligro: centro de Luciano Banegas tras un tiro libre, e Ignacio Zumbo que cabecea bombeado por encima del travesaño. El partido se desarrollaba sobre carriles muy apáticos: la pelota iba de un lado al otro, sin dominador claro y las oportunidades de gol estaban ausentes. Hasta que en el minuto 14, Martín Larralde robó una pelota a la última línea rival y se fue sólo contra el arco. Cuando el arquero le salía a achicar, definió con suma maestría con el lateral externo de su pie derecho al palo izquierdo del arquero, que nada pudo hacer para desviar la pelota, la cual se iba abriendo por el efecto gracias al eximio remate del delantero. Gol. GOLAZO. San Cristóbal se ponía arriba en el marcador pero nadie pensaba en relajarse: se avecinaba un duro encuentro. A los 20, Nicolás Zavadil (luego de su vuelta de Europa, donde fue a realizar una pretemporada especial por orden de nuestro PF que lo vio un poquito gordito...) se hizo del balón en la puerta del área, y tras sacarse un par de marcadores de encima, sacó un certero remate que fue desactivado sin problemas por el arquero rival. Portero que sería protagonista dos minutos más tarde cuando, luego de un planchazo a Larralde a la altura del pecho, y siendo último hombre, fue bien expulsado por el árbitro del partido, al cual no le quedaba otra alternativa. Así, San Cristóbal se encontraba con una situación inédita en su corto historial: que le expulsarán al arquero rival a poco de comenzado el partido. Como hubiesen podido esperar todos los que conocen la psiquis sancristobaleana, el equipo se relajó y sufrió de más para terminar obteniendo la victoria. No obstante, apenas expulsado el arquero, el blanco y verde casi estira la ventaja luego de que, a la salida del tiro libre generado por el portero, Zumbo enviase el disparo al lado del palo izquierdo del nuevo arquero (como no tenían suplentes, fue al arco el que parecía ser el jugador más habilidoso de ellos -problema de "Impresentables" si fue una decisión correcta, pero no pareció-). A los 41 minutos del primer tiempo (uno de adición), el rival encontró su primera y unica jugada de riesgo: tiro libre en la puerta del área que fue desviada a la izquierda por el ocasional arquero Jorge "Neme" Romero. Pero la jugada no terminaba: la pelota quedaba corta luego de la atajada del portero, y en el barullo que se armá, Federico Sampayo aparenta cometerle penal a un delantero rival, pero, por suerte, el árbitro lo ignoró. San Cristóbal se iba al entretiempo con los quetejedi en la garganta: para todos había sido un penal más grande que una casa, pero para el árbitro y para el potencial infractor, no.

Segundo tiempo en marcha. Al minuto, Rodrigo Casuccio (la figura del encuentro) hace una apilada en mitad de cancha y le mete un pase entre lineas a Ignacio Zavadil, quien la paró entrando al área y sacó un furioso derechazo que pegó en el travesaño. El rebote fue devuelto al medio del área y, luego de un despeje, tomado por el mismísimo Casuccio que remató desde la medialuna y la pelota se fue rozando el palo derecho del arquero. En los siguientes dos minutos, se dieron dos jugadas polémicas por presuntos penales para San Cristóbal, pero el árbitro (el cual oficio de arbitro asistente en el primer tiempo y pasó a ser el referí principal por la lesión de su compañero) decidió no darlos. Ambos también parecieron ser muy claros desde afuera. A los 7 y a los 9, el rival contó con las dos únicas chances que iba a contar en el segundo tiempo: una se fue al lado del palo, y la otra muy por arriba. Luego, el partido se desnaturalizó: el rival buscaba el empate sin clarificar y San Cristóbal disponía de contraataques masivos. Tres contra dos; cuatro contra dos; cinco contra dos. La delantera albiverde no aprovechaba un sólo ataque a pesar de que sobraron las jugadas por la línea y el centro atrás (a partir de un par de buenas escalas de Pablo Pirola). No obstante, no todas fueron pálidas en ataque en ese segundo tiempo. Hay que rescatar el gran trabajo realizado por el citado Casuccio y también en el promisorio debut de Diego Ocampo, quien, con un físico que no aparentaba mucho, empezó a pisar la pelota y apilar rivales como loco. Buena presentación. Enhorabuena. De esas furiosas contras, podemos resaltar dos: una en la que Pablo Soria asistsió a N. Zavadil y éste definió mansamente a las manos del portero, y otra en la que el mismo Soria, mano a mano y con todo el tiempo del mundo, definió al cuerpo del arquero. San Cristóbal no cerraba el partido y la sombra del empate se avecinaba. Desde afuera, los salientes Nachito Zumbo (por lesión), N. Zavadil y el DT Nicolás Espiñeira, estaban a punto de infartarse, pero, por la poca claridad rival y la solidez defensiva mostrada por la inusual dupla central Esplugas-Banegas, el partido terminó 1-0

San Cristóbal lleva consiguió así trepar hasta los 7 puntos en tres encuentros. Resta saber el resultado de Nagera FC para conocer la momentánea ubicación en la tabla: en caso de que el rival haya perdido o empatado, el albiverde habrá subido a la cima. Esperemos mantenerlo en el próximo encuentro cuando enfrentemos al conocido Cruz Roja FC (equipo que nos venció 1-0 en el último amistoso preparatorio, el día de los teros...). Será un cotejo duro pero ganable. Si seguimos con esta solidez y el buen momento de Larralde en la delantera, todo es posible.

viernes, 3 de septiembre de 2010

EL RINCONCITO DEL CHINO: "Doble Crónica" (Fechas 1 y 2)

Como muchos de ustedes sabrán, estimados seguidores de este humilde espacio, la semana pasada no hubo crónica de la primera fecha del torneo Clausura que nuestro laborioso equipo disputa en el Bajo Flores. Es por ello que les voy a hacer una crónica doble con lo más jugoso (bah, en realidad voy a poner lo que me acuerde) del match ante Merthiolate (fecha 1) y también del que jugamos contra Vallejos Devoto (fecha 2).

Todo comienza así:
Fecha 1: San Cristóbal 1 Merthiolate 0

Dicen aquellos viejos filósofos de café, esos que acumulan máximas incomprobables, que el fútbol es un estado de ánimo. Lo afirman con seguridad, torciendo la boca y con la impunidad de quien durante toda su vida no hizo mayor esfuerzo físico que el que demanda llevar el jarrito a la boca. Nunca fui muy amante de esas afirmaciones. Pero capaz tengan razón. “Hoy ganamos”, me dijo con seguridad Giampol, mientras nos cambiábamos. “¿Y cómo podes estar tan seguro?”, le conteste frunciendo el ceño y recordando que en los amistosos previos al campeonato habíamos perdido dos y empatado otros dos, con presentaciones bastante chotonas. “¡¡¡Pero si papá!!!”, me afirmó abriendo los ojos enormes. “Mirá, hoy viene Martin, el amigo de Fede”, dijo en referencia al tanque Larralde; “está Jero, que ya sabemos lo que rinde…¡¡estoy yo!!”, dijo ya riéndose. “Y bueno, también están Neme y vos, pero que va a ser, ningún equipo es perfecto, y con eso ya nos tiene que alcanzar para ganar”, completo con cierta maldad pero convencido de sus palabras. Y me dejó pensando en que lo que decía no estaba tan alejado de la realidad si hacíamos un repaso rápido del equipo. Pero mi pensamiento se interrumpió de golpe porque Gabo entró en acción otra vez: “¡Por fin, papá, ya estaba cagado de frío!” le dijo JP a Nacho Zava, ni bien lo vio llegar al vestuario. El robot de San Cristóbal estaba en cuero y apenas vestido con una calza, los botines, las canilleras y las medias. Resulta que Nacho tenía las casacas y llegó más tarde porque fue con Nico R a buscar a Leo Jakob (hermano mayor de Jerito y arquero de emergencia). “¡Bueno eh! La conchita de tu mamita (NdeR: Nacho cuando se enoja putea en diminutivo y en femenino. Ejemplo: “Conchita, putita, forrita pelotudita”), ¡¿encima que tenemos que pasar a buscar a la gente te quejas?! ¡¿ Querés que te vista también, eh?!”, dijo el Flaco con el bolso en una mano y una Gatorade en la otra. Gabo no le dio bola a la catarata de puteadas que recibió y se tiro de cabeza al bolso a manotear, fiel a su costumbre, cualquier camiseta sin importarle en lo más mínimo que número le tocaba. Nacho, que había llegado vestido de jugador de fútbol, seguía tomando Gatorade en un rincón. “Che Flaco, eso se toma después de jugar, no antes”, le dije con malicia. Nachito me miró preocupado. “No sabes Chino, estoy hecho mierda del estómago, tengo miedo de hacer un pique y hacerme encima, no sé cómo voy a hacer para jugar… Encima, tengo un tirón en una gamba también”, me dijo y siguió tomando su bebida como si se la hubiera recetado el médico. “Y bueno, mientras no se haga caca encima, que juegue como pueda”, pensé, y salí rumbo a la cancha.

Me acomodé como siempre de lateral derecho con Giampol y Mauro de centrales y Neme por la izquierda. De ocho estaba Pabli. La novedad era Nachito de delantero, ante la ausencia del tanque Miguez y de Nico Z. El partido empezó parejo. Ellos tenían dos buenos delanteros y volantes prolijos aunque atrás daban algunas ventajas. El tema era que Nachito no estaba acostumbrado a ser delantero y termino jugando de pseudo enganche, y encima Pabli se quedó sin aire en los primeros dos piques. Yo andaba casi en lo mismo. “Levanta los brazos y respira Chino, asi cambias el aire”, me decía Giampol al ver que me ahogaba a cada rato. “¡Vamos que están cansados che, dale!”, arengaba un delantero de ellos al que le decían “Bola”. Error, “Bolita”, San Cristobal nunca está cansado. Si hay algo que lo distingue a este equipo es lo que corre y mete para compensar su falta de fútbol. Así se fue la primera etapa, con ellos atacando pero sin llegar al arco y nosotros bien firmes y solidarios atrás, con una gran tarea de los 4 del fondo pero sin lograr profundidad de mitad en adelante.

A pesar de la pobreza de ese primer tiempo, vale la pena remarcar dos hechos de esa etapa. El primero es la amonestación, primera en Torneos del Bajo para este humilde servidor, que se dio luego de un pelotazo largo que agarro girando a la defensa, y que nos dejó trenzados en una corrida cuerpo a cuerpo con el “Bola”, en pugna por la pelota, que boyaba alegremente entre nosotros dos y Leo Jakob. Al ver que no llegaba a capturar la bocha, el “Bola” se dejó caer pesadamente y con él me fui yo también al piso. “Amarilla, señor”, me dijo el referí. Y me indigné como pocas veces. “¡Pero si se tira porque no llegaba!”, le grité con la vena hinchada. Pero el referí cobró la falta y cerró el tema con un “lo agarró de la camiseta, señor”. “¡Pero ni lo toqueeeee!”, grité cada vez más caliente. Larralde vino a mi rescate: “Listo Chino, ya cobró, no le hables mas porque te va a echar”, me dijo El Tanque, y me puse en la barrera para ver si un buen pelotazo me bajaba la bronca.

El otro hecho remarcable fue que me cobraron un off side por primera vez en mi vida. ¡Si, señoras y señores! Este limitadísimo lateral derecho fue en busca de un tiro libre al área rival y luego de una serie de rebotes en el área la pelota le cayó mansita a los pies. Fue un instante fugaz hasta que el árbitro pitó al ver al línea con la banderita levantada. Pero en esos pocos segundos el corazón se me aceleró y un cosquilleo me inundó el cuerpo ante la clara posibilidad de empalmar esa pelota de derecha y clavarla contra el palo. Lo pienso y me vuelvo loco: ¡Quiero hacer un gol, carajo!

La segunda etapa fue toda nuestra. Con Piro (gran refuerzo para la segunda mitad del año) de 8 y Pabli de delantero derecho, el equipo ganó en fútbol, desborde y agresividad. Atrás seguíamos firmes y ellos ya no atacaban mucho porque nuestro mediocampo estaba aceitado y además ellos empezaron a sentir el cansancio. Matias Repetto, otro refuerzo que llegó desde Aerolíneas Argentinas (y ya son 5 los “aeropibes”: Piro, Repetto, Miguez y los dos Zavadiles) le puso cambio de frente y pases largos y finos al juego. Estaba todo dado para que el equipo haga el gol. Jero, que estaba descansando en el banco luego de jugar el primer tiempo de arranque, volvió a entrar (utilizando la modalidad de este torneo, que te permite salir y volver a entrar). Y fue ese “retoño de jubilado” como lo definió magistralmente Nico “Mancu” Rameri, quién lucho una pelota en el área luego de un centro pasado de Larralde, para quedar frente al arquero y ajusticiarlo sin piedad. El uno a cero, justo y merecido, llego cuando faltaba poco para terminar. Con la firmeza del fondo y el esfuerzo de todos, se logró la victoria, trabajada y sufrida. Prueba de esto fue la frase que me tiro JP, acostumbrado a batallas durísimas, en el descuento: “¡No termina mas Chino, es el partido más largo que jugué en los últimos años!”. Pero terminó, fue victoria y arranque ideal para nuestro querido rejunte, con 3 puntos y valla invicta. Claro que todo cambiaría en la fecha siguiente…

PD 1: Cisse Putooo (que te haces el DT vos, dueño de la verdad!!!!)
PD 2: Ya que 5 jugadores son empleados de Aerolíneas Argentinas, podrían gestionar para tener a la empresa como auspiciante de la camiseta, no? Al menos para salvar los gastos administrativos de la institución (inscripción, partidos y nafta de los móviles!!)

HASTA LA VICTORIA ONETTO!!!
Por: -.- cHIno Lence.


Fecha 2: San Cristobal 3 vs Vallejos Devoto 3

En todos los inicios de campeonato la sensación es la misma: ganamos la primera fecha y creemos que estamos para grandes cosas. Claro que después la realidad se hace presente y nos pasa por encima con una catarata de empates, derrotas y partidos espantosamente mal jugados que nos devuelven a la realidad. Pero mientras tanto, la ilusión se enciende. Por eso, después de haber conseguido una trabajada y complicada victoria por 1 a 0 el domingo pasado, nos juntamos en el vestuario del predio de la UTN con el ánimo por las nubes. Todos hablaban en voz alta, se reían y daban rienda suelta a la algarabía. Todos menos Piro. Nuestro nuevo refuerzo estaba paradito inmóvil contra una pared del vestuario vestido como un cantante de rock Stone: zapatillas Topper de lona blanca, rulos largos hasta los hombros, remera y anteojos negros y una botellita de agua en la mano. Lo miré fijo y lo noté colgadísimo. “¿Que pasa Piro que estas tan calladito y tomando agua?”, le pregunté confundido. “Nada, tengo una resaca tremenda”. No pude contener la risa. “Jajaja, ¿otra vez? ¡El domingo pasado me contaste que hiciste un pique y casi lanzas en pleno partido!”. Piro contesto casi sin mover un músculo de la cara. “Bueno, entonces esta vez creo que lanzo en serio. Anoche eramos como 15 para comer un asado y tomamos vino hasta las 9 de la mañana. En un momento se levanto mi vieja y nos vio a todos sentados sin hablar delante de la estufa y se cago de risa: ‘¿Y ustedes son los que van a ir a jugar al fútbol mañana? ¡Ja, que van a ir a jugar ustedes, borrachos!’, nos dijo y se fue a dormir otra vez”. Después de escucharlo tuve una mezcla de resignación y alegría. “Y bueno, el otro día borracho y todo jugaste bárbaro, así que ahora que estas mas en pedo todavía, vas a jugar mucho mejor”. Pirola no contestó, siguió caminando en silencio y tomó otro trago largo de agua.

La cancha, como siempre, parecía un desierto. Pura tierra, sin un milímetro cuadrado de pasto, raspones garantizados al ir al piso. A un costado, mientras hacíamos la entrada en calor, estaban los muchachos rivales. No los reconocí hasta que no se ubicaron en su mitad del campo de juego: eran los mismos que nos habían ganado un amistoso por goleada una tarde en la que se lesiono Giampol y tuvimos múltiples faltazos inesperados. Más ganas de ganar me dieron al acordarme esa tarde fatídica. Comenzó el partido y había algo que estaba clarito como el agua: había un viento impresionante. En esa primera etapa lo teníamos a favor y se notó. La primera llegada, a los pocos segundos de comenzado el partido, fue un remate largo que un defensor de ellos quiso rechazar y no hizo más que enviar la pelota contra su propio arco y no fue gol de milagro. Luego, fue Nacho quien pateo ese mismo corner y la pelota se fue cerrando hasta que un defensor, esforzándose por recharzarla, la hizo estrellar contra el travesaño. Ahí nomas empezaron a putear los del mediocampo de Vallejos a sus propios defensores. Estaban nerviosos desde el vamos, había que aprovecharlo. El trámite seguía en nuestro poder. San Cristóbal era un tren en esos minutos iniciales porque atrás estábamos ordenados y el medio ganaba siempre. En otra jugada, un pase largo a Martín Larralde lo dejó mano a mano con el portero. El tanque, raro en él, apuró la definición y su remate fue bien desviado por el uno de ellos. Pero la presión fue insostenible: centro desde la derecha de Pablito Soria y Sergio Miguez, el otro tanque que reapareció luego de su viaje por Barcelona, quizá inspirado por su visita al Camp Nou, saltó entre mil cabezas y con un frentazo bombeado puso la pelota en el ángulo superior izquierdo del guardametas de ellos. Uno a cero merecidísimo. Hasta ahí, el partido había sido como muchos otros en la historia del albiverde, donde en un período de tiempo domina el partido y mete un gol, pero luego es dominado y pierde el control del juego por completo. Pero lo que hacía pensar que quizá el team había logrado una madurez inusitada, fue que se siguió buscando el arco rival y el dominio siguió a favor nuestro. Pablito se perdió un gol casi hecho, Larralde también tuvo uno y hasta este humilde defensor recupero una pelota cerca del mediocampo, giró y le tiró un pase por encima de la línea defensiva a Larralde para dejarlo con serias chances de convertir. Así las cosas, había que hacer otro gol. Y ese gol llegó cuando, luego de un yerro casi infantil de un defensor de Vallejos, Martín corrió hacia su destino de goleador indomable y le puso la firma a un dos a cero asombroso. Hasta ahí duró el sueño del partido perfecto. Hasta ese segundo gol hermoso. De ahí en más empezaron los problemas que no terminarían hasta que el referí pitara el final del partido.

El primer indicio de que esos veinte minutos a todo vapor habían sido casi un espejismo fue cuando tuve que salir a tapar un avance del 10 de ellos con pelota dominada (el domingo jugué de central porque Mauro se lesiono el tobillo) sabiendo que a mi izquierda estaba el 11 absolutamente solo. El pase, preciso y al pie, le cayó al 11 que por suerte definió pésimo y se perdió el descuento. Luego pasó lo mismo pero a espaldas de Giampol y otra vez la tiraron afuera. Demasiada suerte habíamos tenido cuando entre el 9 y el 10 caminaron el área de izquierda a derecha y, luego de una serie de rebotes pusieron el 1-2.

Nos fuimos al descanso preocupados. La segunda mitad del primer tiempo se había jugado mal, el medio perdió las marcas, la defensa estuvo muy en línea y nos ganaron las espaldas con facilidad. Todos hablaban, Neme discutía con Giampol una jugada en la que quedó sin aire y fuera de la jugada por un topetazo. “¡Te tenés que tirar al piso, pelotudo, porque no te cobran nada sino!”, le recriminaba el Robot al bueno de Leandro Jorge que todavía boqueaba como pez fuera del agua. Cisse fue claro en ese entretiempo: “Ojo ahora que tienen el viento en contra”. Razón no le faltaba…

La segunda etapa no tuvo nada que ver con la primera. Ellos se vinieron con todo y tiraban pelotazos hasta desde el buffet. Y nosotros no sabíamos como contrarrestar los piques a las espaldas de una defensa adelantada y en línea. El once, un chiquitito de pelo parado, era un sufrimiento porque vivía detrás de mí esperando para picar todo el tiempo. Por el otro lado, el 9, (un rubio que en el amistoso de hace un mes casi se agarra a piñas con Lucho y terminaron los dos expulsados) se filtraba entre Neme y Giampol y también quedaba solo. Creo que ese muchacho perdió no menos de 3 mano a mano con Leo Jakob. Sinceramente, se hacía difícil aguantar la presión y el viento en contra. El equipo corría y mordía pero a esa altura ya no se jugaba nada bien. A pesar de todo, el “casi milagro” se dio promediando la segunda etapa. Saque de arco que ejecuta este laborioso redactor, Soria que la peina y Larralde, con gran velocidad mental, saca un pase precioso y de primera para el pique de Nacho Z, que define picando la bocha ante la salida del arquero. Yo seguí la pelota con la vista y al verla besar lentamente la red largué un alarido infernal. El gol representaba el desahogo, la tranquilidad y la cercanía de una victoria algo injusta pero fundamental.
Faltaba poco, algo más de 10 minutos y yo no quería más historia: “¡Muchachos, no jugamos mas, la sacamos todos para arriba eh!”, grité aferrado a un catenaccio desagradablemente inescrupuloso. Por derecha ya estaba Piro para meterle dinámica y quizá algún que otro “pato” al lateral izquierdo de ellos. Afuera el “Mancu” Rameri se arrancaba el yeso de los nervios y a Cisse se le perdía la voz por lo mismo. Adentro, mientras tanto, seguían lloviendocentros como un bombardeo. Y nos seguíamos salvando. Cada vez que ellos llegaban al área la sacábamos como podíamos, se daban jugadas sucias, con mil y un rebotes y corners a repetición. Hasta que en un tiro libre desde la derecha de nuestra defensa, vino un centro pasado al segundo palo, una montonera tremenda y nadie consigue rechazar la pelota que sigue su viaje hasta que la encontró el 11, ese chiquitito resbaladizo que la empujó abajo del arco para el 2 -3. El sentimiento de que nunca se puede terminar un partido sin sufrir es una constante en San Cristóbal. Creo que con el plantel que hay hoy en día, si alguna vez podemos cerrar los partidos cuando estamos en ventaja, probablemente ganemos un torneo. Pero no, siempre hay un pero.

Golpeados, salimos a tirar las últimas manos del combate, dispuestos a matar o morir. Pablito Soria hizo una jugada heroica por derecha, gano una y mil veces trabando con varios rivales, y su remate, ante la salida del portero, pego en el palo y salió. El partido se iba, ellos llegaban pero sin tanta claridad, nosotros tratábamos de matar los minutos como sea. En eso veo que el referí da ¡3 minutos más!. “¡Hijo de puta!”, pensé, no había pasado nada que amerite tanto descuento. Las piernas ya pesaban, el partido había sido duro y encima, cuando faltaba poco y nada, vino otro centro contra el área; otra vez una montonera para rechazarla, y ahí la agarraron ellos otra vez. Otro centro largo que nos supera a todos y cuando levanto la cabeza veo a Fede Sampex que estaba con dos marcas pegadito al segundo palo. “No, por favor, no” pensé cuando vi que el línea no levantaba la bandera. El delantero de ellos solo tuvo que empujarla. Gol. El griterío fue infernal y la montonera que armaron para festejarlo daba más bronca. Neme y JP lo puteaban al bueno de Fede en mil y un idiomas por quedar enganchado y habilitando a los rivales en el gol, actitud que no se había visto nunca en el equipo. “¡Paren loco, callense que no fue culpa de Fede, nos puteamos cuando termine el partido!”, grité para calmar al robot y a “O Rey do Cabarulo” que le decían de todo a Sampex como si hubiera cometido un crimen.

Sacamos del medio y el partido, uno de los más raros e indescriptibles de la historia del equipo en 2 años y medio, nos dio otra sorpresa. A falta de un minuto para el final, un tiro libre cayó en el área de Vallejos Devoto y, luego una serie de rebotes, Sergio se encuentra con lo que hubiera sido el gol más gritado en la corta vida del SCFC. Como pudo, alcanzó a puntear la bocha ante la marca de un rival y el grito de gol fue anulado por el arquero de ellos.

No hubo tiempo para más: como diría El Diego, se nos escapó la tortuga. A pesar de no haber jugado bien tuvimos chances, goles y el resultado siempre a favor como para bajar la persiana y festejar dos victorias seguidas. Pero esto es San Cristobal y lo fácil solo existe en la imaginación de cada uno, cuando en la semana pensamos goles fantásticos y jugadas maravillosas que eleven al glorioso albiverde a la cima del fútbol amateur. A seguir soñando con lo que vendrá e intentar hacerlo realidad.
Lo mejor está por venir…

HASTA LA VICTORIA SIEMPRE

PD: Cisse putisimo!!!!

Por -.- (Lence, el 2)

domingo, 29 de agosto de 2010

FECHA 2: San Cristóbal 3 - Vallejos Devoto 3


Las ráfagas de viento que atocigaron al campo de deportes de la UTN fueron, no obstante, las responsables los momentos de excitación de los partidos. La tónica era la misma en cada uno de los partidos que se disputaban en el predio: sin fin de errores defensivos ocasionados por el clima y, con ello, numerosos goles. El encuentro que disputó San Cristóbal (vs. Vallejos Devoto, por la segunda fecha del torneo) no fue la excepción, haciendo que los jugadores sufran el partido, pero que los espectadores, al contrario, disfrutarán de las ocasiones de gol y de los horrores en el control de pelota. De cara al duelo, el albiverde llegaba motivado por la victoria de la primera jornada, mientras que el rival llegaba con una derrota a cuestas, lo que hacía que, en los papeles, San Cristóbal tuviese "las de ganar".

Esa idea se redoblaba con los primeros instantes del partido, cuando, antes del primer minuto de juego, el equipo rival casi se hace ¡DOS GOLES EN CONTRA! (producto de jugadas diferentes). Primero, un defensor yerra la dirección de un pelotazo que intentaba sacar desde el fondo (en, como dijimos, la primera jugada del partido), haciendo que la pelota vaya con dirección a su propio arco. El balón pica, y por el impulso extra que le dió el viento, el arquero calculó mal el mismo y pasó de largo... De casualidad no fue gol: la pelota se posó en el techo del arco. Córner. De ese corner, un envío al corazón del área por Ignacio Zavadil, sumado al factor climático citado, generó que otra vez un defensor erre el despeje: en esa ocasión, la pelota impactó contra el travesaño. Al primer minuto, Vallejos Devoto había hecho de todo para abrir el marcador...¡a favor nuestro! Todos se miraban atónitos: jugadores propios, rivales, espectadores, árbitros. Algo muy poco usual en la historia del fútbol profesional y amateur. No sólo el rival quería abrir(nos) el marcador sino que San Cristóbal era una tromba en los comienzos: al segundo minuto, Martín Larralde se encuentra la pelota en la entrada del área y saca un fuerte remate que el arquero logra despejar para un costado. El marcador seguía virgen hasta que a los seis minutos, luego de una falta desde la derecha, Pablo Soria envió un fino y excelente centro a la cabeza de Sergio Míguez, quién impacto la bola depositándola en las mallas ante el intento esteril del arquero rival por sacar el remate. 1-0 y algarabia. San Cristóbal se sentía seguro vencedor y hasta soñaba con una gran cantidad de goles. El juego demostrado en esa primera parte así lo presagiaba. Al cuarto de hora, gran centro de Larralde para la entrada de Soria, quien, de primera, definió a un palo y la pelota se fue cerquita. Segundos después, Vallejos Devoto sale mal del fondo, y Larralde aprovecha la confusión para irse mano a mano con el arquero corriendo desde atrás de 3/4 de cancha. Tenía todo a su merced, el gol y la gloria dominguera, y, a pesar de que definió con un gran gesto técnico (luego de acomodarse debidamente, impactó la bola fuertemente, apenas de sobrepique, con la parte exterior del pie derecho), la pelota no se separó lo esperado de la posición del arquero, quién pudo desviar el remate al corner, salvando la hecatombe de su equipo. Dos minutos después, el gran Larralde pudo redimirse: tras una deliciosa asistencia de emboquillada de Ignacio Zumbo (superando a la línea defensiva al mejor estilo Iniesta), Martín definió cruzado ante la salida del arquero y estampó el 2-0. Era un dominio absoluto del albiverde y, lo más importante, era que podía reflejarlo en el resultado.

Recién a los 20 minutos, Vallejos Devoto contó con su primera chance: luego de que Gabriel Esplugas saliera tarde, una habilitación dejó sólo al 9 rival (el delantero más preocupante) quién, luego de algunos amagues frente a nuestro portero, Leandro Jakob, se comió increiblemente el descuento (ese iba a ser el primero de varios goles errados por él). Dos minutos despues, otro mano a mano del rival desperdiciado: ésta vez, el otro delantero definió apenas afuera. El gol rival parecía llegar y así fue un minuto después que, luego de un par de pases en el área, un volante rival fusiló a Jakob para lograr el descuento. Al minuto 31, otra chance del rival: el volante derecho entro por dicha zona del área y sacó un fuerte chutazo que se fue por encima del travesaño. San Cristóbal estaba dormido. Para despertarse, entro en acción Larralde por derecha, envió un centro maravilloso exigido a la corrido y Zavadil, entrando como una saeta por el segundo palo, cabeceo bombeado al primer palo del arquero (quien quedaba a contrapierna), pero la pelota se fue apenitas ancha.
El segundo tiempo invitaba a otro partido: el viento a favor iba a estar de parte del rival, por lo que, en el entretiempo, ya nos dábamos cuenta que la ventaja mínima de un gol había sido poco para lo que podía avecinarse. Y así fue. En su mayoría, el transcurso de la etapa final encontró al rival enviando pelotazos a nuestro área, buscando el error. En los primeros minutos, se agigantó la figura de Leo Jakob en el arco, sacando dos buenas pelotas tanto a los 7 como a los 10 minutos. A los 15, recién, llegó la primera ocasión de San Cristóbal: Soria le metió una excelente habilitación de tres dedos a Larralde, quien llegó exigido con el arco rival. Trabó con él y la pelota quedó boyando: cuando intentó definir al arco semi-vacío (ya que el portero volvía a su posición), un defensor obstaculizó el remate y ahogó el grito de gol. Conquista que llegaría cuatro minutos despues, casi llegando a la mitad del tiempo complementario, cuando, a partir de un pelotazo de Andrés Lence desde el saque del arco y posterior peinada de Soria, Larralde escuchó el grito de Zavadil, quien penetraba en la defensa rival, poniéndole una gran asistencia. El lánguido volante, ante la salida del portero (y fuera del área), definió de sombrerito con su pierna menos hábil para establecer un 3-1 que, por el desarrollo de la segunda parte, era mentiroso. A los 25, no obstante, el equipo rival acortaba nuevamente distancias: tras un centro desde la izquierda, Jakob dudó, la defensa no la pudo sacar, y un defensor rival que entraba por el segundo palo sólo tuvo que empujar el balón. Faltaba un cuarto de hora y los nervios parecían aflorar en el mismo momento que el cansancio se hacía notar (y mucho). En eso, Pablito se mandó un jugadón: primero recuperó la pelota en el flanco derecho de los tres cuartos de cancha, y, en una jugada poco vistosa, comenzó a superar rivales trabando continuamente la pelota. Así entró al área y definió como pudo (con la punta del botín) ante la salida del arquero, quien llegó a tocarla previamente a que la pelota bese el palo lejano y se vaya al corner. Una jugada que no se esperaba nadie y que podía haber sentenciado el partido. Pero... historia archiconocida es que "los goles que se pierden en una arco, se hacen en el otro...". Y lo peor es que esa frase siempre se aplica en minutos finales y decisivos. En este partido no fue la excepción: cuando el árbitro ya había marcado los 3 minutos finales, una nueva falta innecesaria en las puertas del área encendió la alarma. El envío fue rechazado a los tres cuartos del campo, donde la recibió uno de los últimos hombres rivales. Éste, manso y tranquilo (es decir, sin el atore que tuvieron que realizar los jugadores sancristobaleanos que salieron del área, los cuales sólo atinaron a mirar), metió un centro al segundo palo que parecía inofensivo. Pero (siempre hay "peros" en la historia sancristobaleana) un defensor quedó enganchado y un rival entró habilitadísimo por atras, ajusticiando a Jakob y poniendo el empate definitivo. La bronca brotaba de los poros de todos, quienes despotricaban para el defensor que había quedado habilitando, cuando lo cierto era que ese error individual había sido resultado de errores colectivos (como las constantes infracciones en las adyacencias del area y la pasividad a la hora de marcar al que metió el centro). Los sancristobaleanos se miraban desconsolados y no podían creer los puntos que se escapan. Pero el partido no había terminado: había posibilidad de tirar un manotazo de ahogado. Luego de una falta a favor en mitad de cancha, la dupla "Mancu" Rameri-Espiñeira, pidió a los gritos al equipo que se adentrara en el área rival ya que era la última jugada del partido. El envío de Zumbo fue dominado medianamente por Zavadil, quien logró puntear la pelota para Miguez, que se encontraba detrás del punto penal. El delantero, sufriendo el asedio de un defensor, no tenía tiempo para parar la pelota por lo que decidió cachetear la misma como podía: así fue como el remate terminó en las manos del arquero y, con ello, las ilusiones de San Cristóbal de concretar la heroica.

En definitiva, fue un partido con muchas emociones pero que tuvo poco fútbol. San Cristóbal deseaba ganar para seguir con puntaje perfecto, mientras que el rival necesita la victoria como el agua para seguir viviendo. Lamentablemente, el resultado fue un empate, el cual no le sirve a ninguno de los dos. No importa: rescatemos que el equipo sigue invicto y buscará con todas sus fuerzas entrar en los playoffs de la zona campeonato. Ahora, a pensar en el próximo domingo.