Debut internacional del equipo en la Copa NEME (12 de diciembre de 2009 - Estadio Ernst Happel de Viena) - PARADOS: Andrés Lence, Sergio Míguez, Jorge L. Romero, Nicolás Zavadil, Nicolás Espiñeira e Ignacio Zavadil. AGACHADOS: Ignacio Zumbo, Pablo León, Diego Nartallo, Nicolás Rameri y Mauro Vázquez.

PRÓXIMO TORNEO

ESTADÍSTICAS

------------ LO QUE EL FINDE NOS DEJÓ -------------

El 0-4 frente a Oeste FC dejó dos perlitas para nuestro regocijo:

1) Cuando el 9 definió mano a mano en el segundo gol, Giampol, Neme y Serpentor se esmeraron: "Cissé es un arquero 2-D, es gigante pero cuando el otro pateó era finito y plano..."

2) Terminado el encuentro, tras el decepcionante papel del equipo, Nacho Zavadil le puso color a su pensamiento: "Lo que pasó es los otros, cuando le pegaban, hacían 'ploc' [gesto de impacto seco de la pelota contra su mano] y, cuando lo hacíamos nosotros, hacía 'pif' [gesto de que le erraban]". Sublime. La más cruda realidad.

3) ¿Querían más realidad? Luego de que 2 de los 4 goles del rival los marcase un 9 grandote, torpe y lento, Sampex estalló: "¡NO NOS PUEDE HACER 2 GOLES UN TIPO QUE PESA 120 KILOS!". Tenía razón. Era un armario al que le faltaban 22 cromosomas...Así y todo, nos dejó en ridículo. Prefiero que venga el niño que nos embocó una vez en el Cirse...

martes, 2 de noviembre de 2010

CUARTOS DE FINAL: San Cristóbal 1 - Inter 3


Se terminó la ilusión de todos los domingos. Si bien San Cristóbal estaba mostrando actuaciones paupérrimas en los últimos encuentros, la motivación de pasar a segunda fase generaba nuevos aires en el grupo y la confianza para vencer al principal candidato a quedarse con el torneo era muy alta. Pero no bastó. No alcanzó ni la confianza ni el esfuerzo de todos los jugadores y el rival se llevó un partido merecido pero que recién pudo encontrar a pocos minutos del final. Hasta ahí, con valentía, San Cristóbal lo había aguantado y especulaba con el milagro.
A pesar de que el rival se denominaba Inter y jugaba con las camisetas de dicho equipo italiano, el que se asemejó más en su juego a los neroazurri fue el equipo del sur de la ciudad: tal como se había "hablado" en la semana (vía mail), la intención grupal era salir con un sólido bloque defensivo de 5 hombres, fórmula inédita para el equipo pero que hacía acordar al catenaccio criterioso y de buenos resultados en los comienzos de nuestra institución. A eso se le sumó un medio campo de 4 hombres en el cual, los dos volantes por afuera, los hermanos Zavadil, tendrían que desdoblarse para abastecer al único punta, Martín Larralde. Delantero que sabía cómo venía la mano y no le importa no tocar la pelota en todo el partido. Éste iba a ser un encuentro feo, trabado y áspero para todos, y así (bien) mentalizados salían los gladiadores sancristobaleanos gracias a la fuerza y coraje del grupo que supo ordenarse de entrada a pesar de la ausencia en el inicio del vital encuentro por parte del DT, Nicolás Espiñeira, quien tuvo un acto de indisciplina/irresponsabilidad (se quedó dormido y llegó con el partido comenzado). El rival, por su parte, venía confiado por el juego desplegado en la primera ronda. La mayoría de sus jugadores eran de buen porte, atléticos, y entre ellos, aparecía un gordito de edad elevada que, sin embargo, parecía ser el que lideraba la batuta. El árbitro pitó y el juego comenzo. Las especulaciones quedaban atrás.
Al minuto de juego, San Cristóbal sufría una baja importantísima: su caudillo, líder de la defensa y termómetro del equipo Gabriel Esplugas salía con una fuerte contractura en uno de sus gemelos (estudios indicarán si es un desgarro) tras impactar al balón. Esa linea de 5 en el fondo perdía a su guía y comandante desde el vamos. Así, Mauro Vázquez se hizo cargo de la responsabilidad de tomar el bastión y Jorge "Neme" Romero pasó a ocupar su posición. Matías Repetto, reemplazante de Esplugas, ocupó, por su parte, el lateral derecho. Esa fue la reestructuración temprana del equipo. San Cristóbal empezaba con el pie izquierdo. Y la cuestión siguió mal: a los pocos minutos, Nicolás Zavadil hizo una buena jugada dentro del área (haciendo pasar a uno de caño) y cuando se disponía a fusilar mano a mano al arquero, otro defensor lo cruzó de atrás cometiéndole un clarísimo penal. Todos en el banco de San Cristóbal saltaron embravecidos cuando vieron que el árbitro hacía el clásico "siga siga". Con el correr de los minutos, Inter se hacía dueño de la pelota y la hacía circular de forma elegante hasta los 3/4 de cancha. Allí, ante el sólido bloque defensivo del albiverde, desperdiciaban casi todas sus jugadas con centros a la olla que sacan los defensores. Vázquez y Lence fueron unas fieras por arriba, y Romero controlaba de cerca a su marca, no dejándole recibir (aprendiendo de errores pasados). El partido , futbolísticamente, era un bodrio total, pero, emocionalmente, era vibrante. Se jugaba como una final. El candidato frente a la Cenicienta. Pero esta Cenicienta no tenía nada de inocente: mordía, cortaba y salía rápidamente con un pelotazo para el llanero solitario de Larralde. La táctica era clara: "alguna le va a quedar". Ellos lo marcaban mal en el fondo: despreocupados por la poca presencia ofensiva de San Cristóbal, dejaban un sólo hombre con nuestro 9. Eso incrementaba las chances de verse realizado nuestro sueño. Jugadas de gol para resaltar, pocas. En una, un rival entró por el costado izquierdo del área y exigido ante la salida del portero Leandro Jakob, punteó el balón, pero el arquero achicó muy bien y se quedó con la pelota. En otra, también por el mismo sector, un delantero rival tocó la pelota por arriba de Jakob y la pelota fue sacada en el medio del área por la defensa. Un primer tiempo frio en los arcos pero muy caliente en el mediocampo.
Terminada la primera parte, los jugadores sancristobaleanos se alentaban unos a otros por el buen rendimiento (defensivo) que estaban teniendo. Se había podido estudiar al rival y ya se sabía por dónde podía llegar a entrárseles. A pesar de que el empate perjudicaba (es decir, sólo nos servía la victoria para pasar a la siguiente ronda por ventaja deportiva del rival), se consensuó seguir con la misma disposición táctica y esperar esa jugada clara de gol. A pesar de que el 11 que terminó dicha parte había hecho un buen encuentro, Nicolás Zavadil, luego de una falta sufrida, rengueaba por fuertes dolores en un tobillo que lo tiene a maltraer en los últimos tiempos. Eso (sumado al hecho de que habían varios sustitutos a la espera de una oportunidad) hizo que saliera para dejarle su lugar a Nicolás Rameri, un jugador que sirve para éste estilo de tácticas. Al ser rapido, molesto y que presiona velozmente la salida de la defensa rival, podía ser útil para conseguir una contra efectiva.
Al minuto del segundo tiempo, San Cristóbal se hizo de un tiro libre cerca del área. Ignacio Zumbo se hizo cargo de la ejecución y mandó la pelota algunos metros por encima del travesaño. El partido seguía con la misma tónica: ellos hegemonizaban la pelota pero no podían penetrar. San Cristóbal se abroquelaba bien y especulaba. Hasta que el rival encontró el primer gol a los 12 minutos: Ignacio Zavadil se la deja corta a Jerónimo Jakob en una salida desde el fondo, Inter la roba, se manda hasta el fondo por andarivel derecho y manda un centro rasante que encontró al centrodelantero entrando por el primer palo. El 9 remató luego de dejar atrás a su marcador y estampó el festejado 1-0. El rival respiraba: el partido se les había hecho muchísimo más difícil de los esperado. Pero parecía que se venían por más. Dos minutos después, una linda jugada de ellos terminó con un remate al segundo palo que se fue por milímetros. Pero, a los 20, llegó el empate sancristobaleano. El rival también salió mal desde el fondo, regalando la pelota en mitad de cancha. En eso, I. Zavadil tomó la globa y buscó el área con su tranco largo. Dejó atrás una marca y cuando ingresaba al cuadrado preciado, dejó atrás al último defensor que lo esperaba agazapado con un quiebre de cintura. Ya frente al arco, definió al segundo palo. GOLAZO. Si el gol del rival había sido gritado, éste ni les cuento. Era sorpresa. Era el indicio de que el batacazo era posible. El DT se volvía loco y entraba el campo gritando el gol como nunca. Posteriormente, se notaba que anímicamente el equipo estaba mejor. Se hacía de la pelota y el partido dejaba de transcurrir en el cuarto de cancha sancristobaleano. Si bien no se llegaba, era un partido parejo. Faltando diez minutos, luego de que San Cristóbal ya había hecho algunos cambios más ofensivos por la obligatoriedad de buscar el resultado, llegó una dura falta cerca del área cometida por Romero. Si bien el tiro libre no parecía peligroso, un rival (pelado, con unos kilos de más) acarició el balón por encima de la barrera, sorprendiendo a Leo Jakob y clavando el 2-1. Esto casi que sepultaba las chances de San Cristóbal: debía hacer 2 goles en 10 minutos. Obviamente, a partir de ese momento el equipo se mandó casi por entero al ataque descuidándose de lo que pasara atrás. Así, a los 71, Leo Jakob tapó una buena contra rival, pero ya nada pudo hacer cuando un nuevo centro desde la derecha a los 74 minutos, encontró el cabezazo del 9 para estampar la bocha en el segundo palo y marcar el 3-1 final. No hubo tiempo para nada salvo algunos centros de San Cristóbal que buscaban la heroica.
Se estuvo cerca del batacazo pero el sueño se esfumó. Nunca perder da gusto, pero hacerlo de esta manera, levanta el orgullo de todos. Ahora, a esperar el próximo torneo manteniendo el ritmo a través de amistosos que pueda armar la organización. Sigamos por este camino sancristobaleanos.

martes, 12 de octubre de 2010

FECHA 7: San Cristóbal 2 - Club Nágera 3


San Cristóbal sigue dando que hablar, sigue sorprendiendo...pero para mal. El equipo tocó fondo. No por el resultado, sino por un sin fín de circunstancias que llevaron a ello. En orden cronológico: los desplantes e irresponsabilidades de aquellos que, habiendo confirmado, no aparecen el día del partido sin aviso previo; el hecho de tener que improvisar siempre un equipo diferente; otros que llegan tarde al partido; la improvisación con un arquero que sin calentamiento previo y sin actividad desde hace varios meses debió ingresar porque la no llegada del titular; la desidia y poca inteligencia de la línea de volantes cuando el partido se jugó por 20 minutos con dos hombres de más. Si: como el rival también sufría de cuestiones organizativas como nosotros, tuvo que empezar el partido con dos jugadores menos (con el correr del partido, rearmaron el 11) e, increiblemente, en ese lapso de tiempo fue cuando Nágera fue muy superior a San Cristóbal. El albiverde, poco inteligente tácticamente, y sumamente plausible a la desesperación con los gritos histéricos de muchos de sus jugadores, no sabe jugar con la ventaja de jugadores. Partidos previos ya lo hacían presagiar (ocasiones que, con un hombre de más por expulsión de algún rival, no lograba sacar ventaja en el marcador) y el segundo tiempo de este partido, cuando ya estaba 11 contra 11, lo confirmaba ya que, en ese momento, San Cristóbal dominó las acciones y demostró un mejor juego. Como dijo uno de los delanteros del equipo, Nicolás Zavadil, al salir reemplazado: "Éstos son los partidos que te desmotivan y con los que querés largar todo...". Razón no le falta. Pueden no salir las cosas, pero la irresponsabilidad, la falta de compañerismo, la poca solidaridad y la carencia de actitud dejan grietas en el grupo. Cada uno sabrá lo que le toca, esperando que se hagan cargo y lo reviertan.
Como dijimos, el partido empezó con la ventaja deportiva de tener dos hombres de más, por lo que San Cristóbal entró visiblemente confiado en que iba a sacar una diferencia importante para luego mantenerla cuando se emparejase la cantidad de jugadores. Pero esa confianza, en vez de ser traducida en tranquilidad, toque corto, aprovechar los espacios y hacer correr al rival, fue sumamente nocivo: nervios, querer jugar a 220, regular piernas porque se suponía que el rival no atacaría y que la defensa tendría unos primeros minutos tranquilos. Todo al revés. ¿Cuál fue el efecto de todo eso? Que el rival llegase con suma claridad en 6 ocasiones en los primeros 17 minutos de partido, mientras San Cristóbal pudo arrimarse con tal sólo dos míseros ataques. Incomprensible. Apenas comenzado el encuentro, el volante/wing derecho de Nagera escaló por derecha, pasó a Jorge "Neme" Romero y penetró en el área, sacando un remate foribundo a la posición del regresado arquero Nicolás "Cissé" Espiñeira, quien despejó el remate para un costado pero sin sacarla al córner, dejando la pelota jugable, lo de que dió pie a una segunda jugada. El mismo delantero volvió a tomar el balón contra la línea, se acomodó y sacó un centro atrás rasante, con mucho peligro, que el arquero no pudo desviar pero que, por suerte, encontró el despeje de uno de los defensores centrales. Un aviso de lo que podía generar la desconcentración. Aviso que se pasó por alto, se menospreció, y así se pagó: beneficiando al rival con ventajas inconcebibles. En la tercera opción de gol, el rival no perdonó: inmediatamente a ese momento de zozobra, vino un pelotazo cruzado hacía la punta izquierda. En esa ocasión, al que pasaron como un poste fue al lateral del otro sector, Pablo Pirola, ingresando al área por dicho andarivel. Antes que Andrés "Chino" Lence llegase a cruzar, el volante/delantero sacó un terrible remate al ángulo del primer palo del portero, que, confiado, se vio sorprendido por el remate. A los 3 minutos, San Cristóbal ya estaba perdiendo y demostrando nada de vergüenza. Pero esto recién empezaba. Posteriormente, vino otro potente remate del rival (ese es otro punto: la calidad de pegada de los rivales contra la calidad de "tiritos" nuestros) desde áfuera del área que buscaba ángulo superior derecho, pero esos tiros son más fáciles para la longitud del arquero que se encontraba en el arco, aunque la falta de práctica deportiva y que la pelota vivoreaba de sobremanera, hizo que éste no pudiese retener arriba y que la pelota se le escapara al corner, el cual no contrajo peligro aunque usted no lo crea. Luego vino la primera de San Cristóbal: tras un corner desde la derecha, Ignacio Zumbo anticipó en el primer palo y con un toquecito suave parecía que la pelota se le metería de emboquillada al arquero rival por el segundo palo, pero la pelota se fue apenas por encima del travesaño. San Cristóbal parecía acomodarse en la cancha y predisponerse a cambiar la historia. Pero rápidamente llego otra contra rival que culminó con un remate de afuera del área, seco y a la izquierda abajo del arquero que respondió. Acto seguido, llegó una clarísima para San Cristóbal: centro medido desde la derecha y Martín Larralde, entrando en el segundo palo, exigido, que llega con lo justo y la puntea por milimetros fuera del palo derecho defendido por el arquero rival. Zafaba Nágera. San Cristóbal "arrimaba el bochín" y estaba coqueteando con el empate. En eso, llega un corner desde la izquierda a favor. Otra vez, la confianza de los hombres de más generó un mal armado de la defensa en jugada en ataque. El córner es devuelto y tomado por el punto rápido de ellos fuera de su propia área, el cual tenía a Neme a mitad de camino y se la tira larga, ganándole por varios metros. A medida que fue escalando, y despues de varios rebotes, la jugada termina con un foul innecesario contra la línea en tres cuartos de cancha. De ese centro, y otro compendio de desatenciones (tanto en la barrera, como en los que marcaban al prácticamente solitario cabeceador rival que fue a buscar al área, como el arquero que puteaba en el transcurrir del envío las citadas desatenciones) culminó con el segundo gol del rival: dicho atacante metió una mediavuelta de derecha en el centro del área, el arquero manoteó bien la pelota pero la misma, en el mismo instante, le pega en el hombro e ingresa. 0-2 y la calentura esperada y evidente salía en forma de puteadas de la boca de todos. "Que la defensa", "que el arquero" (se escuchaba a los hermanos Zavadil), pero NADIE se hacía cargo de sus errores. Esa desesperación que contagiaban los ampulosos hermanos desde dentro, contagiaban al jugador que oficiaba de DT desde fuera, Nicolás Rameri, quien, en vez de mantener la calma y abstraerse de los nervios internos, decidía hacer dos cambios: ingresaban los hermanos Jakob (quienes habían llegado tarde, con el partido ya jugándose) por el arquero y el defensa central José Madeira (también regresado después de mucho tiempo). Leandro obviamente iba al arco y a Jerónimo lo paraba en la zaga central, algo también inentendible (sumado al hecho de que la defensa central no era, ni por asomo, la responsable de que el rival llegase con tanta facilidad al arco), pero, como dijimos, el nerviosismo de adentro contagió el afuera y nubló cualquier análisis que se pudiese hacer, queriendo solventar los efectos en vez de tratar de modificar lo que causaba esos efectos (negativos). La entrada de Jerito, si bien permitía tener una salida más limpia desde el fondo, aportó mayor desorganización defensiva porque el chiquito, volante ofensivo devenido en defensa, se iba entendiblemente para arriba (mientras los volantes seguían sin ayudar mucho en la marca). Ofensivamente, San Cristóbal encontró más la pelota y llegaba con cierta facilidad por los costados, pero todas las jugadas terminaban con centros fallidos. A los 27 aproximádamente, Ignacio Zavadil ingreso al área por izquierda contra la línea de fondo y sacó un centro/remate al segundo palo que encontró el despeje fallido de un defensor que no hizo más que meter la pelota en su arco. Era el descuento que esperanzaba al equipo (en eso, el rival ya había sumado un jugador y estaba con 10). En esos momentos, el albiverde atacaba y atacaba, con poca claridad pero con mucha enjundia. A los 31, se dio una hermosa jugada por izquierda. Neme tocó por la línea con Nacho, quien la paró y jugó al medio por el piso para el volante central Matías Repetto. Éste, de una, se la devolvió a Nacho quien se fue hacia el fondo y sacó el centro al primer palo. Larralde se anticipó a su defensor y tocó la pelota, la cual se colaba en el ángulo derecho del arquero, pero éste, con grandes reflejos, sacó la pelota al córner. El empate se hacía desear. Pero los últimos minutos volvieron a ser vergonzosos: primero, en el minuto 35, cuando en una jugada parecida a la que se gestó el primer gol rival (esto es, un pelotazo cruzado a las espaldas del lateral derecho sancristobaleano), un rival se fue mano a mano con Leo Jakob, lo pasó y cuando tenía el arco a su merced (aunque con un Jero Jakob que cerraba velozmente), definió exigido afuera. Respiraba San Cristóbal hasta que encontró el tercer gol rival: otras facilidades defensivas permitieron que el equipo rival entre tocando al área y un delantero quedase con la pelota picando delante del punto penal frente al arquero. Fusilamiento y gol. Nada que hacer para Leo Jakob. Asi se terminaba ese paupérrimo primer tiempo.
El entretiempo mostraba que entraba Rameri por Nacho Zavadil y que el rival incorporaba otro jugador para estar, por fín, con 11. Las perspectivas no eran las mejores: si con 9 o 10 habían complicado a San Cristóbal, se suponía que la historia sería peor. Así pareció en el inicio del segundo tiempo cuando a los 47, un remate desde afuera al segundo tiempo rompió la modorra del partido al reventar el palo derecho de Leo Jakob, quien volaba y no podía llegar. El rebote, le queda a otro delantero rival, quien, solito y solo, se come un gol increíble. La primera de San Cristóbal en esa etapa fue recién a los 57 cuando, luego de un tiro de esquina desde la derecha ejecutado por Pablo Soria, encontró a Neme ingresando por detrás en el primer palo. El defensor (vírgen en goles, no así en otras "cosas"...) parecía ver la luz: tocó la pelota al segundo palo. El envío, que buscaba gol (aunque parecía terminar facilmente en la posición del arquero) fue desviado en el medio por Rameri, anticipándose al portero, mandando el remate por encima del travesaño. El veloz delantero presagiaba estar peleado con el arco, cuestión que se confirmaría un minuto después cuando Larralde se escapó de su marca por derecha, envió el centro atrás para Rameri y, éste, sólo frente al arquero, tomó la peor decisión: una masita a colocar a la derecha del portero, que leyó bien la jugada y atoró el gol cantado del delantero. A los 62, los rivales probaron de nuevo desde fuera del área y la pelota se fue apenas por fuera del palo derecho. Tres minutos después, el nuevo descuento sancristobaleano: Nacho Zavadil (quien había vuelto a ingresar por su hermano Nicolás, quien se retiró dolorido) le entró mordido desde el vértice izquierda del área y la pelota parecía morirse por línea de fondo luego de cruzar todo el área. Pero, en eso, como una tromba, apareció por atrás Soria, quien ejecutó un remate seco con la parte externa del pie, poniendo la pelota en el segundo palo del arquero y gritando un gol muy esperado para su cosecha personal. San Cristóbal dominaba juego y mente, y ahora sí, por fín, parecía que el empate llegaría (empate que, dicho sea de paso, hubiese significado el aseguro de que San Cristóbal pasaba a los playoffs en la tercera colocación, con mínimas chances de pelear por el segundo). Pero a los 71 parecía cerrarse la historia: penal para el rival luego de una tonta mano de Jero Jakob. "Parecía" porque apareció Leo Jakob en todo su esplendor, atajando el remate hacia su derecha. No obstante, la pelota quedo boyando en el área y el rival se volvió a comer un gol increible cuando remató y la pelota dió contra el travesaño. Zafaba San Cristóbal y Leo Jakob prorrogaba el uso del pulmotor. A los 76, una linda pared de Repetto con Larralde, encontró el remate del primero desde la puerta del área por encima del travesaño. Misma resolución se dió en el segundo minuto de descuento: tras un tiro libre a favor, Repetto remató desde fuera por encima del arco. Era era la última pelota del partido y San Cristóbal volvía a perder.
Ahora sólo queda esperar que en el partido clave de la 8va fecha (recordar que San Cristóbal no jugará por no presentación del rival), A un Toque (2do en el torneo) venza a Nágera y permita, con ello, que nuestro San Cristóbal culmine en la 3era colocación, evitando al aparente invencible puntero de la otra zona (lo que también conllevaría otra alegría ya que jugaríamos contra Falta el Resto, equipo que se venció en la 5ta fecha por el partido interzonal). Los próximos dos fin de semanas serán de partidos amistosos en los cuales San Cristóbal podrá poner a punto a algunos de los jugadores que no venían viendo acción y recuperar soldados que se encuentran entre algodones. Si el tiempo lo permite, en tres semanas estaríamos jugando por cuartos de final (contra Falta el Resto o Inter), con ventaja deportiva para el rival (es decir, el único resultado que servirá será la victoria), por lo que se pide encarecidamente que los bastiones del equipo ayuden al equipo en general en la búsqueda del primer torneo para la historia del club. Poder, se puede, pero siempre y cuando establezcamos un 11 casi de memoria que se comprometa con la causa. Esperemos que eso suceda. A pesar de estas malas semanas, hay confianza y material para recuperar el tiempo perdido.

jueves, 7 de octubre de 2010

FECHA 6: San Cristóbal 0 - A un Toque 3


Era un partido clave por los puestos de arriba: tanto San Cristóbal como A un Toque compartían puesto en la tabla con 10 puntos y querían ganar para asegurarse el paso a la próxima ronda. El partido se vislumbraba trabado y feo, como una final. Y así fue. Pero el verde y blanco, como siempre, tuvo que improvisar un mediocampo nuevo y eso lo pagó. Si bien hizo un primer tiempo parejo, en el que merecía algo más que el empate, se hundió en el segundo tiempo y, cuando fue en busca del empate, dejó los huecos para que el rival hiciera el segundo y el tercero. Fue un partido cerrado cuyo marcador no indica lo que pasó en la cancha, pero algo es seguro: San Cristóbal no mereció ganar.
El primer tiempo empezaba trabajo, con la pelota yendo y viniendo a través de pelotazos sin que nada importante sucediese. Parecía que la tónica del partido sería el que hiciese el gol, ganaba. Parecía, porque a los 6 minutos el rival se puso en ventaja de la nada y cambió las presunciones: un defensor de ellos encontró la pelota picando en tres cuartos de cancha y le metió un fierrazo que se le clavó en el ángulo izquierdo a un anonadado Leandro Jakob que no podía creer tremendo disparo. De otro partido. Un baldazo de agua fria para San Cristóbal que nunca había recibido tremendo gol y menos desde "el vestuario". Había que remontar, pero había mucho tiempo por delante, así que había que ser ordenado. Hasta el primer cuarto de hora, el partido fue del rival, el cual contó con una chance más: a los 13, Jakob saca un cabezazo que se le colaba por la espalda pero deja la pelota boyando en la linea. Tras coquetear con el gol, la pelota pudo ser recapturada por el portero. Luego de esos quince minutos iniciales, San Cristóbal se hizo dueño del partido y contó de varias chances para empatar. A los 18, una incursión de Federico Sampayo en ofensiva, culminó con un remate del lateral izquierdo un metro por encima del travesaño. Tres minutos después, Ignacio Zavadil también probo de afuera, pero la pelota fue al medio a la posición del arquero rival. A los 23, una contra rival muy desordenada, fue sacada casi en la línea por Gabriel Esplugas. En ese momento, entró Pablo Soria a la cancha y le dió frescura y movilidad al ataque. En la primera que tuvo, dos minutos después, la pelota le quedó picando tras un corner en la medialuna del área y, sin chances de darle con su pierna hábil, sacó un zurdazo de emboquillada que se fue apenitas por encima del travesaño. A los 27, casi el milagro. ¿El gol? No. ¿La incursión de Neme en ataque? Tampoco. No sólo se mandó al ataque, sino que probó mordido de afuera y la pelota le quedó en el punto penal a Nicolás Zavadil, quien empujó habilitado al gol...Pero el juez de línea levantó la bandera y en el momento no hubo muchas quejas. Luego, defensores rivales reconocerían que el delantero se encontraba en posición legítima. En el minuto 34, luego de un córner, Soria metió una media vuelta fallida en el área cuando entraba Ignacio Zumbo sólo de frente. El gol sancristobaleano se hacía desear pero estaba al caer. Al menos, eso parecía. En esa primera parte, sólo quedó tiempo para un cabezazo debil de Nacho Zavadil a las manos del arquero.

En el entretiempo se quiso ajustar las tuercas y ordenar un poco el mediocampo que, aunque terminó dominando el cotejo, no se agrupaba de forma debida. Además, la delantera estaba muy estática y era necesario aportar un poco de velocidad con la entrada de Nicolás Rameri. Pero nada de lo pensado funcionó. El equipo fue, lisa y llanamente, una sombra: lento, desconcentrado, con mucha distancia entre líneas y sin peso ofensivo. Ese tiempo fue de los peores desempeños que se recuerden del equipo. En fin, pasamos a detallarlo.
A los 2 minutos Gabriel Esplugas tuvo un error que podría considerarse como una clara señal de lo que sería el segundo tiempo: trató de despejar un pelotazo intrascendente con la cabeza, pero el envío se elevó en su posición y el defensor tuvo que volver a intentar cabecear. En eso, algo mareado ya por la vista clavada en la pelota, cabecea de vuelta pero esta vez para atrás, cediendo la pelota a un delantero rival que pudo irse contra el arquero y definió mal. Recién a los 11 minutos, tuvimos nuestra primera chance de la etapa con un remate pifiado de Rameri desde fuera del área que alborotó a los suplentes del banco (ver sección "Lo que el finde nos dejó"). A los 16, afilados para los remates de media distancia, los rivales volvieron a intentar con un sablazo desde la casa. Jakob, molestado por el sol, se complicó, rozó el balón y éste fue a pegar justo contra el ángulo superior derecho. Nadie se lo esperaba y casí caía el segundo del rival. A los 27, cuando San Cristóbal había cambiado recientemente su dibujo haciéndolo más ofensivo (con tres puntas) y se estaba acomodando, llegó una contra rival que encontró a la defensa mal parada. Vino el centro desde la izquierda y el delantero que ingresaba definió claramente al segundo palo para cerrar el partido: 2-0 y San Cristóbal estaba en la lona. A partir de entonces, el equipo se descontroló totalmente, y fue en busca de la heroica que nunca llegó. Así, los espacios dejados en defensa eran un manjar para cualquier futbolero. Dos minutos después del segundo, en una contra parecida, tiraron un centro rasante desde la derecha y el 9 rival, solito debajo del arco, tiró la pelota por arriba. Increíble. Tan increíble como el reproche del lateral derecho de su propio equipo: "¡Tenía que ser el borracho...!". A los 30, San Cristóbal casi encuentra el descuento de la nada: centro desde la izquierda, el arquero de ellos sale a embolsar de forma insegura, dejando la pelota perdida en el área, pero ningún delantero albiverde pudo aprovechar y el portero se rehizo. A los 36, el 3-0: otro centro rasante desde la derecha y, ahora sí, un rival que empuja correctamente el balón debajo de la portería. San Cristóbal no quería más consigo mismo: miraba el reloj para que todo culmine. Por suerte, faltaban solo 4 minutos para terminar con esa pesadilla. Hubo tiempo solo para un par de remates de fuera del área por bando y nada más.
Luego de un primer tiempo que terminó siendo aceptable a bueno, el equipo se diluyó y se desmotivó rápidamente, mostrando falencias muy antiguas del equipo que hacen recordar al año de su fundación cuando, ante un gol rival, el conjunto se bajoneaba y se "iba" del partido. Eso precisamente sucedió en esta ocasión. No era un partido para perder, pero se perdió. No era para irse con un 0-3, pero así nos fuimos. Debe servir de experiencia.
Ahora, por la séptima fecha, lleva una auténtica final anticipada frente a Club Nágera, equipo que se encuentra en la cuarta colocación (un punto por debajo nuestro) porque le fueron descontados tres puntos por incidencias con otro equipo que recibió la misma sanción. La victoria prácticamente que aseguraría terminar en la segunda colocación del grupo, mientras que, si se empata o se pierde, hay muchas chances de terminar terceros. Lo cierto es que, con la resolución del Tribunal de Disciplina sobre los citados equipos, San Cristóbal ya esta clasificado a los play-off finales. Ahora resta saber la ubicación. Un premio al buen nivel que, salvo el último encuentro, viene mostrado el conjunto del sur de la Ciudad. Esperemos que este logro motive a los jugadores para lo que viene y que no se tenga que improvisar formaciones en cada encuentro. Como decía el "Coco" Basile, "deben salir los 11 de memoria...".