Debut internacional del equipo en la Copa NEME (12 de diciembre de 2009 - Estadio Ernst Happel de Viena) - PARADOS: Andrés Lence, Sergio Míguez, Jorge L. Romero, Nicolás Zavadil, Nicolás Espiñeira e Ignacio Zavadil. AGACHADOS: Ignacio Zumbo, Pablo León, Diego Nartallo, Nicolás Rameri y Mauro Vázquez.

PRÓXIMO TORNEO

ESTADÍSTICAS

------------ LO QUE EL FINDE NOS DEJÓ -------------

El 0-4 frente a Oeste FC dejó dos perlitas para nuestro regocijo:

1) Cuando el 9 definió mano a mano en el segundo gol, Giampol, Neme y Serpentor se esmeraron: "Cissé es un arquero 2-D, es gigante pero cuando el otro pateó era finito y plano..."

2) Terminado el encuentro, tras el decepcionante papel del equipo, Nacho Zavadil le puso color a su pensamiento: "Lo que pasó es los otros, cuando le pegaban, hacían 'ploc' [gesto de impacto seco de la pelota contra su mano] y, cuando lo hacíamos nosotros, hacía 'pif' [gesto de que le erraban]". Sublime. La más cruda realidad.

3) ¿Querían más realidad? Luego de que 2 de los 4 goles del rival los marcase un 9 grandote, torpe y lento, Sampex estalló: "¡NO NOS PUEDE HACER 2 GOLES UN TIPO QUE PESA 120 KILOS!". Tenía razón. Era un armario al que le faltaban 22 cromosomas...Así y todo, nos dejó en ridículo. Prefiero que venga el niño que nos embocó una vez en el Cirse...

viernes, 7 de mayo de 2010

EL RINCONCITO DEL CHINO: "Sin consuelo" (Fecha 5)

El del domingo fue uno de esos partidos en los que te dan ganas de arrancarte la camiseta y dejarla tirada en el medio de la cancha hecha harapos, para que nada evidencie que ese día te pusiste la camiseta de tu barrio, de tu infancia, de tu casa. Fue uno de esos partidos en los que te dan ganas de arrancarte la piel y dejar la vergüenza en carne viva.
Porque duele ver a esos amigos de siempre, a los que siempre están, los que se llenan de ilusión domingo tras domingo, deambular por la cancha atrás de la pelota como si fueran conejitos inocentes detrás de una zanahoria que nunca van a alcanzar. Es un cachetazo a la esperanza recordar esa imagen de quien escribe este texto corriendo a una velocidad impresentable, sin aire, sin marca, sin fútbol… sin nada. Porque sorprende ver a jugadores tranquilos y pacíficos como Fede Sampex a las puteadas con los rivales, en una muestra interminable de impotencia y amargura. Y es un puñal la desidia de algunos, las ausencias injustificadas que se van incrementando con el correr de los partidos y los malabares interminables para tratar de no llegar a lo que se llegó: un equipo improvisado de mitad de cancha en adelante; un conjunto que no tuvo ni una llegada al arco rival; un rejunte de voluntades que en el medio no tuvo ni pudo recuperar nunca la pelota, y que atrás se defendió espantosamente mal y que si no fuera por Sergio (que sigue lesionado pero igual le pone el cuerpo a las dificultades y ataja como un león, penal incluido) seguramente la derrota hubiera sido aún mas dolorosa. Y así se escribió la historia del domingo, con un 0-5 demoledor, y un segundo tiempo impresentable.

Ya en la madrugada del domingo la jornada se presentía nefasta cuando, revisando los mails, me encontré con que éramos 10 contándolo a Daddy Yankee. “No puede ser”, me dijo Neme por MSN. Pero fue nomás. Al otro día, yendo para el predio, me topé con el auto de Nico R en el anteúltimo peaje de la Panamericana. Nacho Z, sacando la cabeza por la ventanilla, me dio la confirmación definitiva del panorama negro: “Boludo, éramos 10 y lo tuvimos que ir a buscar a José de apuro; es mas, estaba durmiendo y lo sacamos de la cama… Pobre, tiene un partido de Padel a las 4 y le prometimos que llega…”, me dijo mordiéndose el labio inferior y negando con la cabeza. “Somos impresentables”, le conteste, lapidario, y arranqué. En Benavidez el clima tampoco era el ideal. “Nico Sergi no viene, me acaba de avisar, y Nacho Zumbo tampoco”, dijo Nico Z poniéndose las medias y con la vista clavada en el piso. No había volantes centrales, por lo que hubo que improvisar a Nico y Nacho Z, delantero centro y volante por izquierda respectivamente, para marcar y correr cuando son jugadores para crear juego; y Neme, defensor por excelencia, a jugar de ocho. Arriba tampoco había mucho: Nico R, delantero por afuera, y Daddy Yankee, el joven hermano de Neme, para intentar algo en el área. Y la defensa se terminó de armar con la improvisación de Guido por el lateral izquierdo, que hacía un año que no jugaba un partido de once.

Así las cosas el partido empezó con ellos tocando la pelota rápido y bien, con el 5 como eje del equipo y con delanteros hábiles y veloces. A pesar de todo, el primer tiempo fue medianamente aceptable. Nos habían llegado un par de veces sin demasiado peligro hasta que llegó el primer mal trago: luego de un ataque nuestro, la bocha le queda a un rival que avanza con pelota dominada por mi sector. Yo me voy con mi marca pero el delantero se me escapa y pica a mis espaldas. Entonces decido ir por el que lleva la bocha. Pero en cuanto ve que salgo, el muchacho pone un pase tremendo para que el delantero que había picado atrás mío quede solo y defina con un remate cruzado y pegadito al palo. Tan solo con una buena contra ya estaban 1 a 0. A partir de ahí se acabó el partido para San Cristóbal. Nunca pudimos tener la pelota e intentar tocar, serenarnos y buscar el gol como en otros partidos. Ni siquiera estaba la esperanza del gol de todos los domingos de Nico Zm porque estaba jugando a 50 metros del arco. Y la impotencia se adueñó del equipo. Yo, un jugador que jamás pega una patada (una sola amonestación hasta el domingo), me hundí en un derrotero de golpes que inauguré con un buen patadón con pierna izquierda al número 5. “2, ya tiene una eh…” me aviso el referí luego de cobrar la falta. Luego atendí desde el piso al 10, un pibe hábil pero tiernito. “Pará flaco, no me pegues, no ves que ya solté la pelota”, me dijo con un lamento. Y la completé con un blooper impresentable. Atacábamos nosotros y uno de ellos la rechaza. Veo venir la pelota; era un rechazo fácil al área contraria para que siga el ataque… pero tuve la santa idea de intentar pararla: levanto la patita, la bocha pega en mi pie derecho y sale un metro y medio al costado. Cuando levanto la vista, diviso a un delantero de ellos a 200 km/h hacia la pelota, que me iba a ganar de ida y vuelta. Si no lo frenaba, se iba tranquilo hacia Sergio, por lo que tuve que recurrir a una hermosa volada al estilo Krupoviesa y asegurarme de que el golpe sea de la rodilla para arriba, así no había chances de que siga en pie. El pibe voló por los aires, la pelota siguió su camino en soledad, y el árbitro vino directo con la amarilla en la mano. El terror continuó minutos después. Una pelota que pelea JP en el área y de pronto, sin necesidad, el robot tira un manotazo a la vista del árbitro, de los 22 jugadores y del predio entero… PENALAZO. Lo miré a Sergio y la sensación fue la misma que el domingo anterior: “Lo ataja”. El pibe de Niupi se paró delante de la bocha sintiendo el peso de la mirada seria y fija de nuestro portero. El remate salió fuerte y hacia la derecha de nuestro 1, que con una estirada genial amortiguó el remate. Fue una pizca de alivio, una aspirina para un enfermo terminal.

El entretiempo fue, como el domingo pasado, nuevamente una locura de gritos y reproches. Nadie sabía bien como contrarrestar los avances de ellos. “Chino, ordenalo a Neme”, me decía Giampol, sin notar que bastantes problemas tenía yo para intentar frenar un ataque sin pegar una patada. Nico Z trataba de rearmar el equipo de media cancha en adelante y las voces de todos lo tapaban y ni él se escuchaba. Fede intentaba explicar lo inexplicable dibujando locas tácticas en la tierra con una ramita, y Nico R puteaba a los que habían faltado sorpresivamente. Finalmente nuestro capitán fue como 9, Nico R bajó unos metros en una posición indefinida entre 8 bis y extremo derecho, y la cosa se terminó de ir a la mierda.

Empezó el segundo tiempo y yo sentía que tenía la mirada del árbitro encima. Algo raro pasaba dentro mío porque no podía evitar pegar. Al primer cruce que fui, le pegué de atrás al 9 una vez que éste había largado la pelota. El pibe sintió el golpe en los talones y voló por el aire buscando mi segunda amarilla. “Dooooss…” me dijo el referí como diciendo “deja de pegar o te echo”. Y yo le di la excusa más absurda de mi vida. “Pero juez: no le quise pegar, me resbalé, mire si le voy a dar una patada así sin pelota…”. Ahí fue cuando me tuve que calmar para no irme expulsado. El árbitro era bondadoso pero tampoco era boludo.
Ellos no paraban de tocar. Entre el 10, el 9 y el 5, la hacían girar rápido y bien y metían cambios de frente que nos agarraban siempre a contrapierna. Por la izquierda sufrían Gudo y Sampayo con la velocidad de los jóvenes rivales. Por derecha yo padecía como un condenado. Ahogado desde el primer tiempo, las piernas me pesaban como si fueran de mármol. No podía arrancar y me lo pasaba viendo la espalda de los rivales. La impotencia y la amargura crecían hasta límites insospechados y ya no podía recurrir a golpear porque iba a terminar en las duchas antes de tiempo. Entonces llegó el desastre. Un segundo gol que no recuerdo ni como fue y dos goles mas que fueron un calco: desborde por la izquierda nuestra, centro y un tipo que entra solo por el medio del área para romper el arco. Debo admitir que en ninguno de los dos goles estaba ahí para ayudar: las piernas no me respondieron. Con el resultado aseguradísimo, ellos tocaban y tocaban, alguno hacía algún firulete de más y la cosa se empezó a poner espesa. Nico R le pegó una patada al 2 de ellos sin que nadie se dé cuenta y a la siguiente pelota que fueron a disputar, el defensor le pegó un planchazo a nuestro delantero y se desató el bardo: Nico fue directamente a empujarlo, empezaron las puteadas y los manotazos al aire. Por suerte ellos eran pibes de no mas de 20 años, y muy tranquilos, por lo que empezaron a separar y se pudo frenar la pelea antes de que empiecen las piñas. No daba para pelearse, pero de solo imaginar que le peguen una piña a un compañero nuestro, no quedan dudas de que se armaba una batalla campal.
Nico no esperó a que el árbitro le sacara la roja y directamente se quitó la camiseta y se fue a sentar afuera de la cancha mientras lo seguía puteando al 2. Finalmente el partido pudo seguir un rato más pero ya no tenía mucho sentido. Nosotros no teníamos ánimo ni fuerzas para pelear y ellos encima hicieron un gol más. A los pocos minutos se acercó el referí y le preguntó a nuestro capitán si quería que lo terminara antes. Lo que escuchó el colegiado fue un “si” rotundo. Nos fuimos de la cancha con una actitud tan penosa como la que dejamos en el césped: Nico R que le gritaba “cagón” al 2 y Fede Sampayo, pibe tranquilo si los hay, puteando y encarando a uno de ellos porque nos dijo “a nosotros también nos faltó medio equipo eh”. Ahí se armó un pequeño tumulto que también fue dispersado rápidamente y nos fuimos a tratar de pensar. Las primeras frases fueron lapidarias: “Éste es el último, San Cristóbal, así no se puede jugar mas”, fue la reflexión de Nico Z; “Hay que juntar gente nueva, con ganas de jugar y compromiso”, tiró Sergio…; “Yo hasta el torneo que viene no vengo mas”, dijo Nico R, caliente por el partido y por su pelea con el 2. Y las opiniones y discusiones siguieron hasta que media hora después nos fuimos a comer unos patys y nos enfriamos un poco.

Así está San Cristóbal, herido pero de pie; intentando buscar un rumbo para que el proyecto no quede mas hecho mierda que la economía de Grecia. Jugadores con compromiso y ganas se buscan. La casaca albiverde que supimos concebir aún espera la gloria que le prometimos. El que le tema al desafío ya sabe lo que tiene que hacer.

VAMOS SAN CRISTOBAL CARAJO!

martes, 4 de mayo de 2010

FECHA 5: San Cristóbal 0 - NIUPI FC 5



Decadente. Triste. Vergonzosa. Repudiable. ¿El resultado? ¿La actuación del equipo? No: la actitud de ciertos jugadores de San Cristóbal FC que, sobre la hora de llegada al predio del torneo, comunicaron (incluso algunos no lo hicieron) que se ausentarían del partido por causas mayores (irresponsabilidades entre las que se encontraban salidas en la noche anterior). Así, los que efectivamente acudieron, por un lado, pudieron juntar 11 jugadores de casualidad (uno de los cuales, Lucas "Daddy Yankee" Romero, hermano de "Neme", tiene jóvenes 16 años); y, por otro, se llenaron de bronca e impotencia negativa. De esta forma, la irresponsabilidad citada no sólo tuvo influencias negativas directas sobre el armado del equipo y el consecuentente desarrollo del encuentro (y su resultado final), sino también generó condicionantes negativos indirectos para aquellos compañeros que tuvieron la hidalguía para presentarse al (desparejo) duelo.

Post-partido, estos hechos desencadenaron la bronca generalizada de aquellos que siempre acuden a los partidos y/o de los que en situaciones normales lo harían, quienes (todos) solicitaron cambios estructurales en el manejo del equipo. En principio, se eliminarán de la lista de la plantilla aquellos jugadores que no garantizacen su participación/compromiso con el equipo. Consiguientemente, se abrirá el cupo para aquellos que quieran formar parte de la escuadra (se requiere la aceptación general de los integrantes actuales). De más esta decir que quien quiera permanecer en el equipo, como quien quiera sumarse al mismo, deberá respetar y comprometerse con la máxima principal de San Cristóbal FC: "Pertenecer al equipo implica un compromiso de responsabilidad y solidaridad para con los compañeros. La aceptación a integrar el conjunto conlleva aceptar la disponibilidad a participar todos los domingos de las participaciones de SCFC, SIEMPRE y cuando no existan causas justificadas y comprensibles. Así las cosas, no se aceptarán ausencias por resaca, o por asistencia al partido de su equipo de cabecera, o permanencia con su novia, entre otras cosas". Relacionado a esto, y también por si algún integrante efectivo del plantel quiera cambiar su número de camiseta, en el anexo del blog donde figura el plantel actual, verán reflejados los dorsales disponibles. Quedando estos primeros puntos claros, también la plantilla ha solicitado actualizar y refrescar los medios de comunicación intra-equipo, lo que se intentará cumplir de acuerdo al acceso tecnológico colectivo.

Por último, y en cuanto al partido jugado que ha desatado esta polémica crisis del equipo, San Cristóbal FC fue goleado 5-0 por un NIUPI FC sin Oliver Athom ni Benji Price. Los jugadores que se presentaron, con bronca y todo, demostraron vergüenza deportiva y mucha enjundia para vencer las adversidades, pero nada pudieron hacer frente a uno de los grandes candidatos al título. Mucha ventaja para el rival. Si bien el primer tiempo se lo aguantó como pudo (éste terminó 0-1 y contó con un nuevo penal atajado por Sergio Miguez, en su segundo partido en el arco), la parte final marcó la debacle total: el rival llegó por todos lados e hizo lo que quiso. Encima, promediando el segundo tiempo, y lleno de impotencia, Nicolás Rameri se trenzaba en peleas y discusiones inútiles con cualquier rival, lo que derivó en su expulsión y en la de un rival. Posteriormente, llegarían dos goles más que iban a decorar el indecoroso marcador final.

San Cristóbal necesita un cambio de timón. Muchos estamos dispuestos, ¿vos lo estas?

viernes, 30 de abril de 2010

EL RINCONCITO DEL CHINO: "A hierro mata; hierro muere" (Fecha 4)

La primera imagen de la jornada me arrancó una sonrisa de gol. Nico Z estaba sentado absolutamente solo en la puerta del Manuel Belgrano con un cuaderno en la mano y el bolsón de las camisetas a su derecha. Paré el auto y recién dejó de leer cuando me tuvo al lado. “¿Qué pasa? ¿Estas estudiando al rival?”, le pregunté con una sonrisa. El goleador me miró preocupado. “Yo no tendría que estar acá, Chino… Mañana tengo un final y tengo que estudiar una bocha todavía, no se cómo voy a hacer…”, dijo y la angustia se le dibujaba en la cara como si tuviera que patear el último penal de la final del mundo. “Vas tener que estudiar en el auto a la ida, a la vuelta; vas a tener que salir en el entretiempo y seguir estudiando mientras nosotros jugamos… y, si podés, pedile al referí que te deje entrar con el cuaderno a la cancha, ja!” le respondí para tratar de aflojarlo un poco. Fue inútil. No había terminado de hablar y Nico Z ya estaba sumergido en el texto y obviaba olímpicamente mis comentarios bizarros. A los pocos minutos ya estábamos todos reunidos. Sergio y su Kangoo, Nacho Z, Nachito y amigos, y hasta Lucho (flamante futuro papá), quien se arrimó a saludar y desear suerte. En eso, mientras llegaban Giampol y Neme, un solitario José salió de su casa con una paleta de paddle colgando de su espalda. “¿Qué haces? ¿No venís mas a jugar vos?” le preguntó Nacho Z. “Pasa que nos pusieron los domingos y me re cagaron…” contestó José con visible incomodidad. “Mirá que Nico Sergi la está rompiendo en tu posición, eh” lo pinchó Nico Z con malicia. “Ah, bueno… bien…” fue la amarga respuesta de Jo mientras comenzaba su caminata con la vista perdida en el piso. De más está decir que se fue con el ánimo por el subsuelo al partido y volvió a perder (NdeR: juega un torneo de padel junto a un compañero rengo, pelado y recientemente dominado).

Cuando llegamos a benavides, nos dimos cuenta de algo: el domingo se presentaba absolutamente ideal. No había viento, no hacía frío pero tampoco calor, y el cielo, nublado pero luminoso, se mostraba con una tenue cortina de nubes que daban la impresión de ser como una fina tela gris que nos protegía del sol. El aire, fresco y seco, nos llenaba los pulmones con una pureza digna de las sierras cordobesas. “Que lindo esta para jugar, che”, resumió Neme mirando al cielo y con las manos en la buzarda. “Está templadito, no hace calor, nada…”, amplió o rey do cabarulo . Yo acompañé su razonamiento en silencio mientras cruzábamos la callecita que da a la entrada al club. En la puerta nos cruzamos con Pabli que recién llegaba. El resto ya estaba adentro, sentados en torno al bolsón de camisetas, pegados al alambrado que divide al predio de un inmenso terreno en donde pastan libremente caballos de los más variados colores (si, aunque usted no lo crea, hay un caballo gris, uno marrón, uno negro y un pony color café con leche). “Ustedes tiene las pelotas, ¿no?” consultó Giampol preocupado. “¿Qué pelotas?”, respondió Nico Z. “¡Las nuestras, boludo!”, se preocupó el robot. “La mía no se quién se la llevo pero desapareció”, acotó Sergio. Sucede que el domingo pasado, mientras todos salían corriendo tratando de escapar de la tormenta eléctrica que casi destruye todos los autos del equipo con una granizada feroz, las pelotas con las que entramos en calor quedaron a la deriva y ya nada se supo de ellas. El que más lamentó la pérdida fue JP. “La Nike era mía… ¡Qué lástima que se perdió! Yo tenía sentimientos profundos por esa pelota: me acuerdo que en Brasil casi me agarro a piñas con un bañero porque, como no se podía jugar al fútbol en la playa, el tipo me quería sacar la pelota”, dijo Gabo, con un gesto triste y melancólico en su mirada.

Nos plantamos en el campo con la misma defensa del domingo y algunos retoques en el medio. La novedad era nuestro 10, llamado Tommy (y bautizado posteriormente como “Hilfiger”), un refuerzo de lujo para el team. Jugador de las inferiores de Ferro, hábil y de buena pegada, deslumbró al toque a Nacho Z. “A ver, pegale vos”, le pidió a Tommy a la hora de tirar un pase largo. Después hizo lo mismo con un par de nosotros. “No, nada que ver: cuando le pega él viaja de otra manera la bocha” constató la garza al ver la precisión del 10. El pibe solo atinó a reirse.

UOM 3 de febrero era un rival bravo. Venían primeros y tenían pinta de ser complicados. Lo fueron. De movida empezaron a tocar la pelota de un lado a otro con rapidez y buen pie. Nosotros, bien armados atrás con Nico Sergi como puntal y con Sergio demostrando ser un arquero de la hostia, nos parábamos para contragolpear. Mi marca era un muchacho petisito y veloz, al que tuve que correr de atrás unas cuantas veces. Lo bueno de esa desventaja fue que tuve varias veces un primer plano de sus botines. Tenía unos Adidas que ya había visto una vez en el Abasto y me enamoraron. Negros, con el encordado de costado, las tres tiras de Adidas en la parte de afuera del pie y la suela blanca con los tapones negros. Juro que si hubiera sido un partido mas light le hubiera dicho “¡Qué buenos timbo’, chabon!”…

La realidad es que nos tenían contra un arco. Sergio sacó un par de bochas del ángulo y Nico Sergi y Giampol eran un frontón que sacaban todo lo que les pasaba cerca. Pero no alcanzaba. Yo tenía la sensación de que en cualquier momento nos clavaban un gol. Y, sin embargo, llegó el milagro. Una buena bocha le tiraron a Nico Z, quien la peleó entre dos rivales, ganó la posición y definió por arriba del arquero. Alegría y sorpresa. Ellos no entendían mucho que pasaba pero no se preocuparon y siguieron jugando igual de tranquilos que hasta el momento. Por supuesto que no se les hizo fácil la cosa. Giampol, abonado a los roces y tumultos, fue al piso con uno de ellos y cuando se quiso parar, este lo agarro y no lo dejó. Minutos después, en otro cruce con el mismo rival, JP fue al piso con el adversario y el Robot lo pisó con total intención. Ahí nomás empezaron las puteadas. “¡Pará viejo que mañana hay que ir a laburar!” dijo uno de ellos. “¿Qué laburar? Estás jugando al fútbol ahora, flaco”, le contesto JP. “Dale chabón, mira que es fútbol esto eh, no te hizo nada”, dijo Sergi, otro de lengua filosa. “Ah, ¿querés jugar al fútbol así? ¡Listo! Ya vas a ver cómo jugamos al fútbol…”, se plantó el 5 de ellos. Yo les miré las caras a ellos y pensé que si empezaban a pegar patadas la cosa terminaba en una carnicería total. Por suerte, el partido siguió limpio y no pasó nada. Bah, casi nada, en realidad, porque nos empataron al toque. En un centro desde la izquierda y, luego de una peinada del 9 de ellos, entró otro por atrás de todos y partió el arco casi sobre la hora. Nos fuimos al descanso con la calentura de la igualdad postrera y, como siempre, a los gritos: “¿Qué querés Neme? Para vos es muy fácil, estas ahí atrás y yo no puedo ir y venir todo el tiempo, no soy un jugador profesional, ¡pelotudo!” dijo Nacho Z con su calentura habitual. “Pero loco, regula un poco más te digo. Sino, me encaran de a 3 siempre”, retrucó Nemerías. “Claro, para vos es tan fácil decirlo”, completó Nacho y empezaron los gritos de todos. Yo me alejé un momento del griterío y miré a los flacos de UOM: parecían sordo mudos. Ninguno hablaba, un par tomaban agua, otros se fumaban un puchito como si estuvieran en la esquina del barrio, el resto descansaba mirando el pasto. Paz de cementerio. Cuando terminaron los gritos volvimos al césped sabiendo que se venía lo más bravo: aguantar las embestidas de UOM. Sin embargo, San Cristóbal estaba bien parado, tocaba más y mejor en el medio, y ellos no elaboraban chances claras. La oportunidad de hacer un gol no estaba tan lejana ahora. Y con un buen centro desde la izquierda que tiró Nacho Z, Tommy Hilfiger pegó un salto monumental y clavó la pelota en un ángulo. Faltaba mucho, pero el hecho de haberle metido otro gol daba la sensación de que la cosa se podía dar. Ellos empezaron a atacar con todo y, de repente, se dio el “momento San Cristóbal del partido”. En una jugada rápida, UOM quedó a punto de empatar pero apareció justo Neme, como un salvador para rechazar una pelota que iba hacia el gol. La domina, intenta llevarla, pero trastabilla, la pelota se eleva y le da en la mano. “¡Penal!” gritaron ellos desaforados. Por supuesto que el referí, un señor mayor que cobraba todo lo que le gritaban, se los dio. “Lo tenes que echar, es último hombre”, gritaba el 6 de ellos al árbitro, en una actitud muy vigilante que sacó a JP de sus casillas, trenzándose en una discusión que siguió después del partido. Lo miré a Sergio plantado en el arco y con gesto fiero. “Si adivina la punta, lo ataja”, pensé (vamos Chino carajo). Vino el remate, fuerte y a la derecha del portero que hacia allí fue y con una volada genial rechazo el tiro. Nos volvimos locos. Ahí pensé que después de eso el partido no se escapaba. Pero… siempre hay un pero en el camino. Nico Z salió para darle lugar a Daddy Yankee que esperaba afuera ya vestido de delantero. Al rato fue Pabli, con una molestia, el que dejó la cancha. Los cambios no nos favorecieron. A pesar de que los pibes que entraron dejaron todo, perdimos fuerza en ataque y solo restó aguantar. Se vinieron con todo. Aguantamos hasta donde pudimos pero el empate cayó luego de una buena combinación de los delanteros de UOM, en lo que fue un golazo. Y finalmente, cuando la cosa se había puesto mas pareja y el empate era justo (nosotros tuvimos un tiro en el travesaño), ellos consiguieron el tercero luego de mil rebotes en el área y con una posición dudosa de quién finalmente remató al gol.

Se nos escapó el partido como agua entre los dedos. De golpe, sin que nos demos cuenta, un gran partido de San Cristóbal terminó en nada. La última imagen del encuentro dejó a Giampol a las puteadas con el 6 de ellos (un tipo con barba candado) por la jugada del penal. “Andaaaa vos, ¡Garca! ¡Te dejas la barba candado porque sos un garca de mierda!”, le tiraba JP su Máxima de un Robot Cualquiera, y le hacía el gestito de la barba en la cara.

Nos fuimos calientes pero conformes porque el equipo jugó bien, y también apuradísimos porque el cielo estaba negro como el domingo pasado y todos temimos por un nuevo episodio de granizo feroz. Gracias a Dios no pasó nada esta vez. Llegamos masticando bronca pero sin sobresaltos.
¡El domingo hay revancha carajo!

AGUANTE SAN CRISTOBAL!!

PD: HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!!!

PD 2: CISSÉ MUY PUTO!!!